sábado, 17 de septiembre de 2011

La vida por un pan y un vaso de leche

Esta historia es un poco triste pero tiene un gran mensaje comencemos.

Pedro era un niño con un gran sueño, poder convertirse en medico para poder salvar vidas, desde muy pequeño lucho por ese sueño, se esforzó cada día para lograr su cometido, ya que su familia era muy pobre y no tenían los medios para pagarle sus estudios, desde muy pequeño tuvo que trabajar pero eso no impidió que el siguiera buscando su sueño, estudiaba en las mañanas, trabajaba por las tardes y se desvelaba por las noches estudiando, llego el momento de que pedro asistiera a la universidad, su madre con lagrimas en los ojos lo despidió el día que partió para la ciudad, pedro prometió a su madre no dejar de ayudarla, pero las cosas eran mas difíciles para el, el tener que pagar un lugar donde vivir, sus alimentos y los gastos que implica una universidad, hacían que en ocasiones pasara días sin comer ya que su sueldo como vendedor de libros no le alcanzaba, cierto día que se encontraba vendiendo de puerta en puerta como acostumbraba, no pudo contener el hambre que le acosaba, así que decidió que en la siguiente casa que llegara pediría un plato de comida por que ya no podía mas.

Al tocar la puerta le atendió una bella joven, sus ojos eran azules y con un hermoso brillo, su piel perfecta y una voz que lo llevo al cielo, Pedro tartamudeando le ofreció sus libros, la chica sonrió y le dijo que por el momento no le interesaba, la hermosura de la joven impidió que pedro cumpliera su objetivo, así que solo se limito a pedirle un vaso con agua, la joven gustosa le indico que le esperara, entro corriendo a su casa, al poco tiempo regreso con un vaso de leche y un rico pan, Pedro lo recibió gustoso, mientras disfrutaba de sus alimentos conversaron un rato, la joven dijo llamarse Esmeralda Luna y que estudiaba en otra ciudad, solo había llegado de visita con sus padres, pedro termino sus alimentos y se fue a seguir con su trabajo, el pan y la leche le cayeron de maravilla ese día, la suerte comenzó a sonreírle, al paso del tiempo pedro se convirtió en un reconocido medico.

Cierto día le comentaron a Pedro el caso de una señora con un problema en el corazón, desafortunadamente la familia no tenia los suficiente recursos para costear tal intervención, el caso les había llegado de una de tantas solicitudes que recibían por parte de una fundación altruista, pedro tomo la carpeta, leyó el nombre y sus ojos saltaron, comenzó a revisar el expediente con desesperación, lo coloco en la mesa y dijo haremos esta operación. “Pero Director” respondieron los demás tenemos muchos casos por evaluar, “que haremos esta” les dijo, y así fue, al poco tiempo la señora fue sometida a una cirugía de la que salio airosa, ya que se había recuperado la enfermera se acerco y le dijo, “Señora aquí esta su factura”, la señora abrió enormemente sus ojos azules y sorprendida respondió: “Señorita creímos que la fundación había arreglado todo, mi familia no tiene dinero para pagar” la enfermera no escucho y coloco un papel en sus piernas que decía: “Pagada hace muchos años con un pan y un vaso de leche”.


Al parecer a cada día que pasa nos hacemos mas ciegos ante la necesidad humana, nuestro mundo caótico nos ha convertido en maquinas de hacer comodidades y creemos que el desprendernos de una pequeña parte de lo que poseemos nos puede pesar, nos olvidamos de que ahí afuera hay personas desamparadas que necesitan de nosotros, quizás no nos lleguen a pagar algún día con una costosa operación, pero sabremos que cuando pudimos hicimos lo correcto y ayudamos a un hermano.
Así sea.

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